Una de mis primeras inquietudes surgían cuando pensaba en el
primer baño, al principio los baños secos no eran tan complicados, además, ahí
el que tomaba la batuta era mi esposo. Pero para cuando llegara la hora de
bañarla en la tina sí quería estar preparada. Navegando por la red encontré un
video en el que me dieron el mejor consejo en este tema. “Es importante darle
seguridad al bebé, mantén sujetada una de sus manitas en todo momento…” Debo
decir que mi tripita nunca ha llorado
a la hora del baño, es más, lo disfruta mucho. En el verano pasado, nos
animamos a meterla a la ducha y dejar caer el agua poco a poco en su carita. Ansiamos
que ya llegue el verano nuevamente para repetir esta experiencia. Vi unos
gorritos que precisamente son para evitar que le caiga agua al rostro… mi
pequeña nunca lo necesito y en nuestro caso me parece innecesario.
Como a los seis meses tomó sus primeras clases de natación,
que además de ser otra oportunidad de acercamiento piel con piel ayuda en su
estimulación y desarrollo motor. Hace unos días retomó las clases y me encantó
verla disfrutar cada minuto en el agua. Sonríe, juega, experimenta y se relaja un
montón…
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